“Acrópolis”

Excavaciones 2016

Una de las dos catas abiertas en la zona amesetada del oppidum puso a descubierto tres fases de ocupación del espacio, desde un período vacceo posiblemente temprano (quedando niveles estratigráficos por sondear) hasta época augústea, a tenor de los materiales exhumados.

 

En el sector occidental del sondeo, un empedrado regular (cantos de río trabados con tierra bien apelmazada) descansa sobre un terreno previamente nivelado y recubre estructuras precedentes. El embordillado de esta zona de tránsito, parcialmente excavada, está enmarcado por piedras de mayor tamaño y trozos de molinos reaprovechados, respondiendo la cultura material recuperada en este área a un período vacceo avanzado.

 

Tres espacios habitacionales de planta ortogonal, dimensiones similares (2,92m x 2,87m) y cronología más antigua (parte de uno de ellos subyace bajo el empedrado), responden, según revela la superficie mural conservada, a edificaciones levantadas con aparejo de adobes de tamaño regular y abundante materia vegetal. Una superposición de lechadas de tierra y abundante mortero de cal componen los suelos o cimentaciones de las mismas. Dos callejuelas o pasos interiores, de piso compuesto igualmente por bolos o cantos de río de mediano tamaño trabados con tierra arcillosa, median entre estos habitáculos, y en el extremo norte de uno de ellos aparecen vestigios de un escalón de acceso realizado con un mampuesto de adobes regulares. La clavazón recuperada, para ensamble de piezas de madera, sugiere una cubierta o techumbre continua sobre los tres recintos y sendos pasos medianeros. En estas callejas se ha encontrado cerámica romana de mesa y una fíbula-omega. Asímismo, la presencia de tachuelas de hierro responden al uso de un calzado claveteado característico de un contexto de cronología romana y de ámbito militarizado (clavi caligari), como demuestra ser el de Dessobriga.

 

 

Por delante y al Norte de estas construcciones se exhumaron una serie de estructuras asociadas a labores domésticas o de producción, en un área o patio abierto al que se accede desde cualquiera de los anteriores espacios. Se encuentra éste delimitado por una estructura de grandes bloques calizos de mediano y gran tamaño encerrando una superficie regular de barro que conforma un suelo de gran dureza. En torno a él aparece un cinturón de adobe más compacto y con abundantes inclusiones de piedra, que le confiere una mayor solidez, pudiendo tratarse de un antiguo muro perimetral del que no queda sino la cimentación.

 

En este área de labor se sitúan tres zonas de combustión. Una de ellas, de considerable envergadura y planta circular, acondicionada para el fuego, queda inserta en una estructura rectangular realizada con adobes cocidos (que presentan fuerte rubefacción en las zonas colindantes al fuego) y circuida por un nivel de tránsito. En el centro de la misma, destinado a la combustión, aparecen restos de fauna cremados y cerámica que muestra una fuerte alteración térmica. Un cenizal contiguo a ella (que no excede en profundidad la línea de tránsito del pavimento circundante) contenía abundante fauna de bóvidos y ovicápridos, por lo que resulta posible identificarlo como zona de preparación culinaria y/o de consumo de animales, quedando su extremo meridonal dispuesto para el desalojo de cenizas y restos óseos. Una capa de mortero de cal apelmazada sobre el suelo existente permitía su completo aislamiento. Al Este de dicha estructura aparecen dos hogares o zonas de combustión de silimares características.

 

Entre dos de estos espacios habitacionales se practicó una cata de reducidas dimensiones para comprobar la potencia estratifráfica del área explorada, que reveló varias fases de ocupación y refección de antiguos viales. Tanto la cultura material resultante de este sondeo como la estratigrafía del mismo indican al menos tres fases de ocupación del espacio, desde una fase de vacceo pleno, a tenor de los materiales recuperados, y hasta época romana altoimperial, como prueban los utensilios de terra sigillata documentados en las zonas artesanales junto con abundante cultura material de perduración indígena. El numerario presente en la superficie de tránsito de las calles apunta a una cronología augustea. Especialmente significativo ha sido el hallazgo, junto con sigillata sudgálica, de un denario de Augusto conmemorativo de la apertura o de la restauración de calzadas romanas por él emprendida, acuñado entre 18 y 16 a.C. probablemente en la ceca de Colonia Patricia (la indígena Corduba), capital de la Baetica.

 

Percibiéndose gracias a la fotografía aérea un edificio de decenas de metros de longitud, la secuencia constructiva implicaría primero el acondicionamiento de todo el área, consistente en la preparación de niveles de base horizontales para sustentación del mismo, lo que hubo de ser un trabajo a gran escala, dadas sus dimensiones. Luego el  preparado de las superficies de uso (zonas de tránsito, cimentación de lugares de vivienda), la implantación de diferentes  estructuras, y una  etapa final que refleja modificaciones o reparaciones de zonas exteriores de circulación.